El espiritismo es una doctrina filosófica y doctrina que postula la comunicación con los espíritus de los muertos, desarrollada principalmente por Allan Kardec
en Francia a mediados del siglo XIX, definiéndose como una ciencia de
observación sobre la naturaleza y origen de los espíritus y sus
relaciones con el mundo físico, con aspectos filosóficos y morales, y
que busca la mejora del ser humano sin ser una religión formal, aunque
aborda temas religiosos, a menudo practicado mediante médiums. Principios fundamentales
Científico y filosófico:
Se presenta como una ciencia de observación de fenómenos espirituales y
una filosofía que examina las consecuencias morales de estas
relaciones, buscando la verdad a través de la razón y la experiencia.
Reencarnación y evolución:
Los espíritus evolucionan a través de sucesivas existencias
(reencarnación), buscando la purificación y la emancipación del egoísmo.
Comunicación con los espíritus:
Los espíritus, al ser inmateriales, pueden comunicarse con los vivos, a
menudo a través de médiums, para transmitir conocimientos y guiar la
evolución mora
No es una religión organizada:
No tiene cultos, templos ni ritos, aunque sus enseñanzas sobre Dios, el
alma y la vida futura le dan un carácter espiritual o
filosófico-religioso.
Origen y desarrollo
Fundador: Allan Kardec
(seudónimo de Hippolyte Léon Denizard Rivail), pedagogo francés,
codificó los principios del espiritismo a través de obras como El Libro de los Espíritus (1857) y El Libro de los Médiums (1861).
Expansión:
Se extendió por Europa, América y otras partes del mundo, adoptando
características locales, como en Latinoamérica donde también se
entrelaza con creencias populares sobre espíritus que afectan la vida
diaria.
Controversias
Críticas:
Algunas posturas lo ven como una práctica peligrosa, una forma de
ocultismo o contacto demoníaco, que puede llevar a la locura o engaños,
especialmente desde una perspectiva religiosa cristiana que prohíbe la
comunicación con los muertos.
Ciencia vs. Fe:
Busca explicaciones científicas, pero su base en la comunicación
espiritual lo sitúa fuera del paradigma científico tradicional,
provocando debate